Monseñor Joaquín Piña evitó perpetuidad de gobernador argentino

Un escándalo de proporciones estalló en las últimas horas en la Iglesia misionera, luego de que trascendiera que el obispo de Puerto Iguazú, Marcelo Martorell, denunció ante las autoridades de la Conferencia Episcopal que ex colaboradores de su antecesor, monseñor Joaquín Piña, desviaron fondos de la Pastoral Social y la Cáritas diocesana, aparentemente para la campaña con vistas a las elecciones de constituyentes realizadas en 2006 en la provincia. Y, en general, de malversar fondos para la ayuda social, supuestamente para provecho personal.

“Queridos hermanos en el Episcopado: estamos frente a un desfalco descomunal y un robo de dinero de los pobres, de las limosnas de la gente, que no nos está permitido dilapidar, descuidar y, mucho menos, que se lo robe, como aquí sucedió y sigue sucediendo”, dice Martorell en una carta enviada a los presidentes de la Pastoral Social nacional, el obispo Jorge Casaretto, y de Cáritas Argentina, monseñor Fernando Bargalló. El texto fue publicado ayer por Misiones On Line y confirmado por fuentes eclesiásticas.

La denuncia de Martorell suscitó un enérgico descargo de Piña a través de otra carta a Casaretto y Bargalló publicada en las últimas horas en el portal de la ONG Misiones Movimiento Social. Allí, Piña defiende a sus antiguos colaboradores. A la vez que acusa a Martorell de venir a “destruir todo lo que se había hecho en los últimos 20 años hasta ahora”. Más aún: dice que la diócesis se encamina a ser “en vez de la Iglesia de los pobres, la Iglesia de los ricos, con escandalosas alianzas con el poder político y económico”.

Clarín confirmó que las cartas fueron analizadas en la reciente reunión de la cúpula del Episcopado, que sesionó en esta capital bajo la presidencia del cardenal Jorge Bergoglio, y suscitaron gran preocupación. Piña encabezó con éxito en 2006 una lista de constituyentes que se oponía al intento del gobernador Carlos Rovira, para que se habilitara la reelección indefinida. Como Piña había llegado entonces a los 75 años -la edad de retirarse- el Vaticano lo reemplazó por Martorell, en su momento hombre de confianza del empresario postal Alfredo Yabrán.

En su carta, Martorell acusa por el desfalco, entre otros, a quien fuera titular de la Pastoral Social, el laico Carlos Di Marco, quien terminó siendo este año candidato a vicegobernador del Frente para la Dignidad, que llevó como gobernador al camionero Adolfo Velásquez. También acusa a De Marco y a otros dirigentes, como la hermana Marta Helguera, de oponerse a su designación, tomar a la Iglesia como “una mera fuente de trabajo y de esparcir una ideología que dista mucho de lo bíblico”.

Con respecto a su acusación de que se usaron fondos de Cáritas para la campaña de 2006, Martorell afirma que incluso se contrajeron deudas que “no se han pagado y hoy nos reclaman”. Afirma que De Marco utilizó incluso fondos de ayuda social del exterior y que se comprobó sobre facturación de precios de los proveedores, superposición de listas de beneficiarios de la ayuda y acumulación de honorarios en las mismas personas por la participación en los planes sociales. Piña consideró las denuncias como “una grave calumnia” contra personas honorables.
Fuente: Clarín 18-12-07