Carmelo Caballero dice que sus colegas no se animan a imputar

Suman ya seis las denuncias de presuntos delitos electorales en Asunción que no han tenido seguimiento por parte del Ministerio Público, siendo el más resaltante la denuncia contra el Comandante de la Policía Nacional, comisario Fidel Isasa, por su participación en un acto político.

Igualmente hay varios casos de pintatas de candidaturas para las internas partidarias que están penadas por el Código Electoral por realizarse fuera del tiempo legalmente establecido y en algunos casos con plena identificación de los presuntos autores.

Carmelo Caballero, Fiscal Electoral de la Capital, lamentó que sus colegas no se animen a sancionar a las personas que fueron descubiertas en infraganti. “Yo intervengo, pero los fiscales penales no se animan a imputarlos”, afirmó.

La denuncia contra el Comandante de la Policía  se refiere a su participación el 5 de octubre en un acto a favor de la candidatura de Blanca Ovelar en la Asociación de Empleados del Ministerio de Hacienda. El caso está a cargo de la fiscala María Teresa Sosa.

Otro caso involucra a Manuel Mendoza quien fue denunciado el 23 de agosto de 2007 y la causa está a cargo de la fiscala Sonia Mora. Otros dos datan del 11 de setiembre, una presentada contra personas innominadas ante la fiscala Teresa Aguirre, y la otra contra Alberto Vicente Escribano Díaz, que está en la fiscalía de Carolina Bernal.

Los dos casos restantes  fueron presentados el 12 de octubre, uno en la fiscalía de Ismael Brítez, donde está involucrado José Venancio Ibarra, y el otro a cargo de María Teresa Ruiz Díaz, donde el denunciado es Diego Alberto López.

La Policía Nacional igualmente está en la misma actitud, según la Fiscalía Electoral. Hay más de más de 20 oficios remitidos para que intervengan cuando sorprenden infraganti a la gente realizando pintatas pero con intervención  “cero” pues  la policía jamás informó de caso alguno a la fiscalía electoral.

El fiscal Caballero lamentó que en una ocasión llevó a policías a mostrar dónde estaban pintando muralla ajena, los dejó allí para ir a ver otro caso similar a unas cuadras de allí, y al volver encontró que el sujeto seguía pintando, y el policía mirando complaciente. Cuando el fiscal le preguntó por qué no lo detenía, el uniformado le respondió: “No me escuchó cuando le hablé”.